Cosechas

Nos sumergimos en la esencia de tu marca para crear una presencia digital que emocione, conecte y deje huella.

Dos personas que no vienen a lo mismo
Quien busca dónde tomarse algo y quien está evaluando invertir en una franquicia entran por la misma puerta y quieren cosas opuestas. Uno quiere el local más cercano y el menú; el otro, cifras, condiciones y con quién hablar.
La salida fácil es montar dos sitios, y es una mala salida: parte la marca en dos, duplica el mantenimiento y reparte entre dos dominios la autoridad que costó años construir. Aquí se resolvió dentro de un mismo sitio, separando los recorridos sin separar la identidad.
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Separar recorridos, no marcas
Que dos públicos convivan en un sitio exige decidir muy pronto qué ve cada uno desde la portada y en qué punto se bifurcan. Hecho bien, ninguno de los dos siente que el sitio le habla a otro; hecho mal, los dos sienten exactamente eso.
Es una decisión de arquitectura, no de diseño, y por eso se toma antes de dibujar la primera pantalla.
Una marca que aguanta los dos tonos
El material para el cliente y el material para el franquiciado no se parecen —uno es apetecible, el otro es un argumento de negocio— y sin embargo tienen que reconocerse como la misma casa.
Sostener eso es trabajo de sistema de marca: reglas que dejan margen para cambiar de registro sin cambiar de identidad. Está desarrollado en artículos sobre identidad de marca.
Otros casos con este tipo de decisión están en proyectos de desarrollo web.





