Hello Milanesa

Desarrollamos la marca e ilustraciones que capturan la identidad y la hacen inolvidable.

Hello Milanesa, imagen 1

Ilustrar en vez de fotografiar

La ilustración de marca es de los pocos activos visuales que no se pueden copiar del banco de imágenes de nadie. Dos negocios pueden comprar la misma fotografía; ninguno puede tener el mismo trazo.

Aquí se construyó un sistema gráfico completo —logotipo, paleta, ilustración y aplicación en empaques— con la ilustración como parte del sistema y no como adorno añadido al final.

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Piezas que funcionan solas y juntas

Cada pieza se diseñó para sostenerse por su cuenta —un empaque en un estante, una publicación aislada en un muro lleno— y a la vez para reconocerse como parte de un conjunto cuando se ven varias.

Es una exigencia doble y es la que separa un sistema de marca de una colección de piezas bonitas hechas en momentos distintos.

El empaque manda sobre la pantalla

Cuando una marca vive sobre todo en producto físico, el empaque impone condiciones que la pantalla no: tintas que se comportan distinto al imprimir, superficies curvas, información obligatoria que ocupa un espacio fijo.

Diseñar primero para esa restricción y adaptar después a digital ahorra el problema contrario, que es descubrir en imprenta que la identidad no cabe. Lo tratamos en artículos sobre diseño gráfico.

Un estilo propio se paga solo

Encargar ilustración cuesta más que licenciar imágenes, y es de los pocos gastos de marca que se amortizan con el uso: cada pieza nueva se apoya en el mismo repertorio, y al cabo de un año la marca tiene un lenguaje visual que nadie más comparte.

La condición es que sea un repertorio, no una ilustración suelta. Un solo dibujo excelente se agota en tres publicaciones; un conjunto con reglas propias sigue dando piezas durante años.

Más trabajo de este tipo en proyectos de branding.