Il Castello

Diseño y desarrollo orientado a comunicar sus servicios de forma clara y accesible.

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Explicar sin obligar a preguntar

La mayoría de los sitios de servicios fallan en lo mismo: cuentan lo que hacen con las palabras de dentro de la empresa, no con las que usaría alguien de fuera para buscarlo. El resultado es un sitio que suena bien a quien ya conoce el negocio y no dice nada a quien acaba de llegar.

Corregirlo no es cuestión de escribir más, sino de escribir en el orden inverso: primero qué problema resuelve, después cómo, y al final quién lo hace.

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Una estructura que se entiende sin explicación

Cómo se agrupa el contenido y qué cuelga de qué son decisiones que parecen técnicas y son sobre todo de negocio: determinan por qué búsquedas puede aparecer el sitio y cuánto cuesta ampliarlo después.

Cambiarlas más tarde es caro y arrastra redirecciones que hay que mantener durante años, así que se cierran antes de dibujar la primera pantalla.

El punto de contacto

En un sitio de servicios, el formulario es el objetivo. Cada campo de más reduce las solicitudes, y pedir el teléfono antes de haber dado motivos para confiar las reduce bastante.

El equilibrio entre calificar al contacto y no espantarlo rara vez tiene una respuesta única y casi siempre mejora probando. Está desarrollado en artículos sobre landing pages.

Lo que pasa después de enviar

La mitad ignorada de un formulario es lo que ocurre cuando alguien lo envía: si llega el aviso, a quién le llega, en cuánto se responde y qué ve mientras tanto quien lo mandó.

Un formulario que funciona técnicamente y cuyas solicitudes acaban en una bandeja que nadie revisa es peor que no tenerlo, porque genera una expectativa que no se cumple. Conviene probarlo de verdad cada cierto tiempo, no solo el día del lanzamiento.