Octi

Desarrollamos la identidad visual buscando comunicar la esencia de la marca con claridad y personalidad.

Octi, imagen 1

Cuando la marca y la tienda se hacen juntas

Es el caso menos frecuente y el más cómodo: la identidad y el sitio donde se vende se resuelven a la vez, así que ninguno hereda las limitaciones del otro. Cuando la marca llega hecha sin pensar en pantalla, aparecen los problemas de siempre —logotipos ilegibles en cuarenta píxeles, paletas sin contraste suficiente— y hay que parchear.

Este proyecto reúne identidad visual, sitio y tienda, que son las tres categorías en las que aparece.

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Una identidad que tiene que funcionar en un avatar

La prueba honesta de un logotipo hoy no es cómo se ve en una presentación: es cómo se ve en un círculo de cuarenta píxeles, en una pestaña del navegador y sobre fondo oscuro. Si sobrevive ahí, sobrevive en cualquier sitio.

Diseñar con esa restricción desde el principio evita el rediseño silencioso que acaba haciendo cada persona por su cuenta cuando el logotipo original no cabe.

La ficha de producto es la marca

En una tienda, quien compra pasa más tiempo en las fichas que en cualquier otra página. Si están escritas con el texto que mandó el proveedor, la marca desaparece justo donde más falta hace y el catálogo se vuelve indistinguible del de la competencia, que copió el mismo texto.

Escribirlas cuesta y es de las pocas cosas que un competidor no puede replicar en una tarde.